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Las Homilías del Papa Bergoglio sobre la familia....   versione testuale
Cuando era Arzobispo de Buenos Aires



El Papa Bergoglio se ha referido muchas veces al tema de la familia, a sus problemas y a sus recursos, a la luz del Evangelio. Ofrecemos algunos párrafos de Homilías de cuando era Arzobispo de Buenos Aires, sobre cuestiones específicas de defensa de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, del matrimonio, de la educación, de la paz y la armonía familiar. Se trata de temas inevitablemente relacionados con cuestiones sociales, dado que la familia es el núcleo fundamental, la fuente y frontera de la sociedad.
 
ABORTO
El aborto no es nunca una solución. Debemos escuhar, acompañar y comprender para salvar ambas vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptando medidas a favor de la preservación de la vida, para permitir su nacimiento, y, además, ser creativos en la búsqueda de caminos que conduzcan a su desarrollo pleno (16 de septiembre de 2012).
 
DEFENSA DE LA VIDA Y DIGNIDAD DE LA PERSONA
A aquellos que se escandalizaban cuando Jesús iba a comer con pecadores, con publicanos, Jesús les dice: “Los publicanos y las prostitutas os precederán”, Lo peor para aquella época. Jesús no soporta los hipócritas. Son ellos los que han clericalizado –por usar un concepto fácil de comprender- la Iglesia del Señor. La llenan de preceptos y lo digo con color, y si parece una denuncia o una ofensa erdonadme, pero en nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan los hijos de las madres solteras porque no han sido concebidos en la santidad del matrimonio. Estos son los hipócritas de hoy. Los que han clericalizado la Iglesia, los que alejan al pueblo de Dios de la salvación. Y aquella pobre muchacha que, pudiendo abortar ha tenido el coraje de traerlo al mundo, peregrina de parroquia en parroquia para que se lo bauticen (2 de septiembre de 2012).
 
DEFENSA DEL MATRIMONIO
Está en juego la identidad y supervivencia de la familia, compuesta por el padre, la madre y los hijos. Está en juego la vida de tantos niños, que serán discriminados desde el inicio, siendo privados de la madurez humana que Dios ha querido si tuviesen un padre y una madre. Está en juego el rechazo frontal de la ley de Dios inscrita en nuestro corazón. No debemos ser ingenuos: no se trata de una simple batalla política: es la ambición destructiva del plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento), sino de una “actuación” del padre de la mentira que pretender confundir y engañar a los hijos de Dios (8 de julio de 2010).
 
EDUCACIÓN
Cuando he visto el texto antes de la Misa he pensado en la forma en que vivía la primera comunidad cristiana y, en la Misa de hoy, me he preguntado si nuestro trabajo educativo no debería seguir este camino para obtener la armonía: la armonía de todos los muchachos y muchachas que se nos han confiado, la armonía interior, la de su personalidad. Trabajando de forma artesanal, imitando a Dios, “modelando” la vida de estos jóvenes, es como podremos alcanzar la armonía y rescatalos de las distorsiones que son siempre oscuras. La armonía, en cambio, es luminosa, clara, es la luz. La qe hace falta buscar es la armonía de un corazón que crece y que nosotros acompañamos en este camino educativo (18 de abril de 2012).
 
TRATA DE SERES HUMANOS
Hoy, en esta ciudad, queremos que se escuche el grito, la pregunta de Dios. “”Dónde está tu hermano?”. Esta pregunta de Dios a cada hombre debe recorrer todos los barrios de la ciudad, debe entrar en nuestro corazón y, sobre todo, en el de tantos Caínes modernos. Quizá, alguno preguntará: ”qué hermano? ”Dónde está tu hermano esclavo? Aquel que matas cada día en el laboratorio clandestino, en la red de prostitución, en esos niños que utilizas para pedir limosna, como correos de la droga, para robar o para que se prostituyan. ”Dónde está tu hermano? Aquel que tiene que trabajar casi a escondidas, como recolector de cartón, porque su trabajo no es legal. ”Dónde está tu hermano? Ante esta pregunta podemos hacernos los despistados, como ha hecho el sacerdote que ha pasado junto al herido, como ha hecho el levita: mirar hacia otra parte porque la pregunta no me concierne, sino a otro. ¡La pregunta de Dios se dirige a todos, a cada uno de nosotros! (25 de septiembre de 2012).
 
CUESTIÓN SOCIAL
Poco a poco nos hemos acostumbrado a sentir, a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra, la violencia en la sociedad contemporánea, y nos acostumbramos también a tocarla y a sentirla alrededor y en nuestra carne. El drama está en la calle, en los barrios, en nuestra casa, y po qué no, en nuestro corazón. Convivimos con la violencia que mata, que destruye la familia, alimenta guerras y conflictos en tantos países del mundo. Convivimos con la envidia, el odio, la calumnia, la mundanidad en nuestro corazón. El sufrimiento de las personas inocentes y pacíficas no deja de golpearnos; el desprecio por los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no está muy lejos de nosotros; el dominio del dinero con sus efectos demoníacos como la droga, la corrupción, el tráfico de seres humanos –también de niños-, junto a la miseria material y moral son moneda corriente. Se unen a esta sinfonía la destrucción del trabajo digno, la emigración dolorosa y la falta de futuro. De este panorama no quedan fuera ni siquiera nuestros errores y nuestros pecados como Iglesia. Los egoísmos personales, la falta de valores éticos en una sociedad que hace metástasis en la familia, en la convivencia en los barrios, en los pueblos y en las ciudades, nos hablan de nuestras limitaciones, de nuestras debilidades y de nuestras incapacidades de poder transformar esta lista innumerable de realidades destructivas.
 
EVANGELIZACIÓN
No basta que nuestra verdad sea ortodoxa y nuestra acción pastoral sea eficaz. Sin la alegría de la belleza, la verdad se vuelve fría e incluso despiadada y soberbia, como vemos en el discurso de muchos fundamenalistas amargados. Parecer como si masticaran ceniza en lugar de saborear la dulzura gloriosa de la Verdad de Cristo, que ilumina con una luz tranquila toda la realidad, asumiéndola como es cada día. Sin la gloria de la belleza, el trabajo por el bien se vuelve oscuro eficientismo, como constatamos en la acción de muchos activistas que han traspasado los límites. Parece como si revistiesen del luto estadístico la realidad, en lugar de ungirla con el óleo interior del júbilo ue transforma los corazones, uno a uno, desde dentro (22 de abril de 2011).
 
NUEVA EVANGELIZACIÓN
Dios vive en la ciudad y la Iglesia vive en la ciudad. La misión no se opone al deber de aprender de la ciudad –de su cultura y de sus cambios- en el mmento en el que vamos por las calles para predicar el Evangelio. Esto es fruto del Evangelio mismo, que fructifica en la interacción con el terreno en el cual cae como semilla.No sólo la ciudad moderna es un desafío para el cristiano, sino que lo ha sido, lo es y lo será cada ciudad, cada cultura, cada mentalidad y cada corazón humano de todos los tiempos. La contemplación de la Encarnación que San Ignacio presenta en los ejercicios Espirituales es un buen ejemplo de la mirada del creyente que el Evangelio propone. Una mirada que no permanece aprisionada en el dualismo que va y viene constantemente en una razón que observa desde el diagnóstico a la planificación, sino una mirada que se compromete y se implica dramáticamente en la realidad de la ciudad y se implica con ella en la acción. El Evangelio es un kerygma aceptado y que impulsa a la transmisión. Las mediaciones se van elaborando en la vida vivida y en la convivencia (25 de agosto de 2011).
 
LA SIMPLICIDAD DEL CORAZÓN
La sabiduría de millares de mujeres y hombres que hacen cola para ir a s trabajo honestamente, para ganar el pan de cada día, para ahorrar para comprar poco a poco los ladrillos para mejorar su casa. Miles y miles de niños con sus chaquetas que van por los pasillos y las calles yendo y viniendo de casa al colegio y del colegio a casa. A la vez, los abuelos atesoran la sabiduría popular, se reúnen para compartir y contar anécdotas. Pasarán crisis y manipulaciones, el desprecio de los poderosos los relegará a la miseria, les ofrecerá el suicidio de la droga, la nseguridad y la violencia, les tentará con el dio y el resentimiento vengativo. Pero ellos, los humildes, sea cual sea su posición y condición social, recurrirán a la sabiduría de quien se sabe hijo de un Dios que no está lejano, que es compañero en la Cruz y anima con la Resurrección a la confianza en los milagros y en los éxitos cotidianos, que les anima a gozar de las alegrías de compartir y celebrar (25 de mayo de 2011).
 
LA MATERNIDAD DE MARÍA
Para que Dios pudiese entrar humanamente en nuestra historia tenía necesidad de una madre. La encontró. Es la Madre a la que todos miramos, la hija de nuestro pueblo, la sierva, la pura, la sola y toda de Dios, la discreta, que deja espacio para que el Hijo pueda realizar su plan, la que facilita en cada momento esta realidad que se renueva, no como superiora ni como protagonista, sino como sierva; la estrella que sabe apagarse para que el Sol se manifieste. Esta es la mediación de María. Mediación de mujer que no rechaza la maternidad, la asume desde el principio. Una maternidad con dobre parto: uno en Belén y otro en el Calvario. Una maternidad que comprende y acompaña a los amigos del Hijo, el cual es la única referencia hasta el fin de los días. María madre continúa estando con nosotros, nos asiste amorosamente, “colocada en el centro mismo de la enemisad, en la lucha que acompaña la historia de la humanidad en la tierra y en la historia misma de la salvación” (Cfr. Redemptoris Mater, 11). Made que deja sitio para que llegue la Gracia, aquella Gracia que revoluciona y transforma nuestra existencia y nuestra identidad: el Espiritu Santo que nos hace hijos adoptivos, nos libera de toda esclavitud y, en una poesesión real y mística, nos da el don de la libertad y suscita, en nustro interior, la invocación de una nueva pertenencia: ¡Padre! (7 de noviembre de 2011).
 
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