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La familia, pequeña Iglesia doméstica   versione testuale
En su homilía, monseñor Petrini pidió a todos que lucharan contra las acciones que descalifican a las familias


El Presidente de la Comisión de Familia y Vida de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, monseñor João Carlos Petrini, celebró en la mañana del miércoles, 22 de abril una Misa con ocasión del octavo día de la 53ª Asamblea General de los Obispos de Brasil, en Aparecida (SP).
 
"Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá nunca sed”. Con estas palabras monseñor Petrini comenzó su reflexión a partir de la liturgia del día. Subrayó que el Hijo de Dios ha vencido al mal y a la muerte para que todo el que crea en Él, tenga vida eterna. "Todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, se reconoce como ligado a Jesús a través del bautismo y los sacramentos de la Eucaristía, penitencia y de toda la vida de la Iglesia; el que reconoce que Él está presente tiene la vida eterna y, al final de todo, será resucitado".
Monseñor Petrini explicó que la eternidad de la que habla Jesús es una mejor calidad de vida en esta tierra y que Cristo quiere anunciar una vida que tenga sentido, belleza y valor, de modo que todos puedan vivir con entusiasmo y alegría.
Respecto al Sínodo, monseñor Petrini subrayó que el Papa Francisco reunió a los obispos de todo el mundo para reflexionar sobre la familia. "Él [el Papa Francisco] se ocupa del mundo actual, que se está convirtiendo en una Babilonia sacrificando lo mejor de la vida y perdiendo la belleza del amor vivido en la familia compuesta por un hombre y una mujer, abierta a los hijos y a su educación". Hablando del Sínodo de la Familia, el obispo cita tres acciones para el diálogo con la sociedad: presentar de manera nueva el Evangelio de la familia, que es la belleza del amor que nos abre el camino de la vida eterna; afrontar las heridas y las situaciones dolorosas que se crean; promover la dimensión social de la familia: "El ser humano ha sido pensado por Dios desde el principio para vivir unidos: varón y hembra los creó".
Monseñor Petrini recordó que para Juan Pablo II la familia es en la tierra, lo que más se parece a la Trinidad: "De hecho en la Trinidad existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que es el Amor. La dinámica interna de la Trinidad es un don total de Sí mismo. El Padre se da al Hijo, el Hijo se da a su Padre, y el Espíritu es el Amor entre los dos".
Por este motivo, el obispo definió a la familia como una "pequeña iglesia doméstica": "Jesús se da a todos, abarcando y reforzando el amor humano, pero cuando el amor se vive solamente como un placer se crea una herida." Al finalizar, el monseñor Petrini pidió a todos que lucharan contra las acciones que descalifican a las familias, discerniendo lo que hay que cambiar e invitando a Jesús y a María, a participar en la vida cotidiana de la familia.
"Así que, cuando falta el vino, cuando la alegría y las ganas de vivir desaparecen, la Virgen María puede decir a Jesús:"Mira, sí, que les falta el vino. Y dirá: "Haced lo que Él os diga". Así somos testigos del milagro de una vida familiar en crecimiento, renovada en la paz y en la abundancia que Jesús desea para nosotros, que obtendremos la vida eterna”.
 
 
 
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